En la madrugada del 16 de noviembre de 1989 un comando militar entró en la Universidad José Simeón Cañas y asesinó a seis sacerdotes jesuitas, su cocinera y la hija de esta. Un cuarto de siglo después, los principales responsables de la masacre siguen libres y la alta cota de influencia política que conserva el Ejército impide que se les juzgue en El Salvador.

14 vidas


 

Seis sacerdotes, una empleada de los jesuitas y su hija adolescente fueron asesinados por un comando del batallón Atlacatl aquella madrugada del 16 de noviembre de 1989. Seis de sus victimarios fueron procesados en 1991. De ellos, solo el coronel Guillermo Benavides y el teniente Yusshy Mendoza fueron condenados a prisión, y puestos en libertad en 1993 tras la aprobación de la Ley de Amnistía.